viernes, 13 de mayo de 2016

Un nuevo amanecer

Autora: Taiga-Ryu
"UN NUEVO AMANECER"

Saliendo del estudio de grabación junto con Yashiro, en donde había terminado de grabar una entrevista para un conocido y popular programa de entretenimiento, me encontraba checando con él la apretada agenda que tendría para mañana, y como siempre, estaba llena al tope, pero eso sí, con sus respectivos y sagrados horarios de comida, ya que si Kyoko se llegase a enterar que no cumplía con lo básico de los almuerzos, era capaz de venir como bólido y reprender tanto a Yashiro como a mí, por no cumplirlos. Eso me hizo esbozar una leve sonrisa imaginándomela regañándonos mientras abría enormemente sus grandes y almendrados ojos y haciendo aspavientos como si fuera el fin del mundo, ja, ja, era muy graciosa esa imagen dibujada en mi mente.

Yashiro se dio cuenta y me preguntaba intrigado -¿Ren, de qué te ries?- Y astuto como siempre, con una pícara sonrisa me decía –Ah, es que de seguro estás pensando en Kyoko-chan, ¿verdad?-

Mi cara fue la culpable de revelar mis pensamientos, al mostrar un poco de sonrojo al acertamiento de sus conjeturas y carraspeando le evitaba contestar, diciéndole –Ejem, vámonos que ya es tarde-

El sinvergüenza de Yashiro, se empezó a mofar de mí y continuó con su ataque, en lo que nos encaminamos al coche y según con mi indiferencia no le contestaba para no seguir con el acoso de sus preguntas, pero fue inútil y no me quedó mas remedio que quedarme callado sin decir palabra alguna, mientras continuaba hablando sin parar de las travesuras, experiencias graciosas y otras situaciones cómicas de Kyoko y yo… Bah, no importaba, yo sólo asentía de vez en cuando y no concretaba a asegurarle nada a mi inquisitivo mánager.

Asímismo, era tal mi cansancio que Yashiro se ofreció a manejar mientras íbamos camino a mi departamento a que descansara, y en un momento dado, el agotamiento me ganó y dormité sin darme cuenta.
Cuando el vehículo se detuvo me desperté y me di cuenta que habíamos llegado no a mi departamento, sino al restaurante Daruma, en donde Kyoko vive en la parte de arriba y extrañado miraba a Yashiro y le preguntaba -¿Por qué venimos aquí?-
Yashiro preocupado me contestaba –Es que recibí una llamada de Kyoko y se oía muy desesperada y angustiada, y no pudo decir más, o mejor dicho, sólo pude entender que me pedía ayuda y discúlpame, por no despertarte, pero es que se oía tan descompuesta su voz, que no pude más que venir de inmediato hacia aquí-

Ya consciente de la situación le confirmaba –Bueno, hiciste bien-
Nos íbamos a bajar del vehículo cuando Yashiro me tomó del brazo dentro del carro y me señalaba con la otra mano con unos ojos desorbitadamente asustados –¡Mira Ren!, ¿no es ése Fuwa Sho?-

Tenía razón, a lo lejos se veían dos siluetas y sí, eran ellos, Kyoko y Sho. Ese bastardo la tenía agarrada de los hombros y ella luchaba por zafarse de él, y el muy maldito en un momento dado, la atrajo hacia sí, envolviéndola en un apretado abrazo y pegándola mucho a su cuerpo y ella se hacía diminuta entre sus brazos y se veía que continuaba inútilmente luchando por separarse de él.

No me dí cuenta en qué momento salí por la ventana rumbo hacia ellos hecho una furia, pero entonces, Sho la jaló hacia otro lado, y se perdieron entre los callejones del vecindario y yo atrás de ellos me fui como una flecha para darles alcance, cuando de pronto vi como la subió a un vehículo deportivo que suponía era de ese estúpido y a la fuerza la subía en él, y partían para quien sabe a dónde.

Maldije mil veces y partí hacia mi vehículo, pero el oportuno de Yashiro me dio alcance por ser también testigo a la lejanía de esta situación y partimos en persecución de Sho y Kyoko.
Sentí morir al no darles alcance, pero el diestro de Yashiro, tal vez por tener experiencia en evadir a las múltiples oleadas de fans y paparazzis que siempre nos perseguían, les dio rápidamente alcance con una pericia sorprendente.

De pronto, el carro de Sho se encaminó hacia una sinuosa carretera que llevaba hacia un lugar encumbrado, y nosotros atrás de ellos. En un momento dado, el vehículo perdía control y se orillaba de pura suerte a un lado de un mirador que ahí se encontraba.

De él salía desesperada Kyoko y Sho atrás de ella, y Yashiro hacía lo propio para estacionarse, y tan pronto paró el vehículo salté de él como un lince y me lancé a toda velocidad a donde estaba Kyoko. Sentía como mi adrenalina recorría cada célula de mi ser, al ver a mi amada correr un peligro más que evidente a causa de ese animal que la acosaba.

Para llamar su atención, de mi boca jadeante salía a todo pulmón su nombre –¡¡¡Kyoko, Kyoko, aquí estoy!!!-

Ellos voltearon a ver sorprendidos, pero Sho, no tardó en ponerse en medio de nosotros y extendiendo sus manos y lanzándome una mirada asesina me gritaba –¡¡De aquí no pasas, ella es mía y no soy un idiota para entregártela a ti!!-

Mientras tanto Kyoko estaba acorralada, ya que detrás de ella había un despeñadero y adelante la cercaba el estúpido de Sho. Y ella sólo me gritaba –Ren-san, Ren-san, ¡¡Ren-saaan!!-

Eso hizo que se disparara aún más mi adrenalina y me le fui encima a Sho y mientras le decía –Eso está por verse…-

En una milésima de segundo ya estaba a milímetros de Sho, mientras le propinaba tremendo puñetazo en el estómago y le susurraba al oído –¡Da gracias que no te voy a tocar la cara, maldito imbécil!-

Sólo vi cómo se doblaba ante mi golpe y de nueva cuenta le volvía a propinar otro puñetazo e hizo que cayera ante mis pies, mientras escupía creo yo, una bocanada de aire y sangre. Pero no acababa ahí mi furia, y ya cegado me disponía a patearlo cuando Yashiro me detuvo intempestivamente y me gritaba –¡¡Ya está bien, Ren, ya no hace falta que lo sigas lastimando, detente!!-

Pero ni así me podía contener, únicamente porque oí en la lejanía, la voz de Kyoko gritando mi nombre que pude volver a mis cabales y me detenía entre respiraciones agitadas por la furia de mi ataque.

Ya un poco más calmado me di cuenta que Kyoko seguía parada en donde estaba, y me sorprendió sobremanera, pero pude deducir que a lo mejor tenía miedo de mí, al verme hecho un animal embravecido, y para mostrarle que ya estaba cuerdo, me acercaba a ella, y le decía con voz calmada –Ya está bien, Kyoko, perdona, acércate a mí, por favor-

Yashíro mientras atendía a Sho, quien estaba inconsciente y en el suelo, desde ahí miraba como me acercaba a Kyoko, y ella seguía como una estatua, tiesa y sin moverse de ahí.

Ella temblando, me negaba con la cabeza querer acercarse a mí, y más me angustió y le preguntaba un poco desesperado -¿Qué te pasa? ¿Qué tienes? ¿Por qué no vienes a mí?-

Kyoko titubeante sólo movía negativamente la cabeza, evitando confesarme su pesar, pero ni eso hacía que me diera por vencido, y me continuaba acercando más a ella, extendiéndole los brazos y sin perderla de vista.

Suspiré para calmar mi desesperación y le volvía a preguntar más pausadamente –¿No puedes decirme que te pasa? Bueno al menos quítate de ahí, ese lugar es peligroso por favor, y no me inspira nada de confianza y seguridad que no te acerques a mí, o al menos, te lo suplico, aléjate de ahí -

Ella me miraba desesperada y me gritó de una manera sorpresiva –¡No te acerques a mí! …..Por favor….. no te acerques a mí….Yo…. No puedo…-

Confundido por el grito le preguntaba -¡¿Cómo?! ¿!Qué quieres decir?! ¡¿A qué te refieres?!-

Ella suspiraba para poder hablar más cuerdamente y me decía con una voz temblorosa –Ren…. No puedo… No puedo…. ¡¡No puedo!!-

Más desesperado que ella le gritaba -¿¡Que no puedes Kyoko?!-
Kyoko se envolvió en sus brazos para autoprotegerse y cabizbaja, con una leve voz quebrada me decía –Sniff… No puedo amarte… ¡¡No debo amarte Ren!!... Sho lo descubrió y me dijo que eso no era lo que yo debía sentir, que estaba confundida y que a quien debía amar era a él y no a ti… ¡¡QUE ERA A ÉL A QUIEN DEBÍA YO AMAR Y NO A TI!! ¡!Yo no sé amar!!….¡¡Ya no sé cómo amar!! ¿Cómo fue que lo descubrió? ¿Por qué tuvo que ser él quien me abriera los ojos? Ren, dime, ¡¡¿POR QUÉ FUE ÉL Y NO TÚ, REN?!! –

No sabía qué decir, no sabía cómo reaccionar, pero mi poca madurez vino en mi auxilio y le gritaba a pulmón abierto -¡Y ESO QUÉ IMPORTA!, ¡¡LO QUE IMPORTA ES QUE YO SI TE AMO, Y TU A MI!! ¡¡DE LOCO VOY A PERMITIR QUE ALGUIEN TE SEPARE DE MI, SI TU ERES MIA Y DE NADIE MÁS!!-

Corrí para abrazarla, pero de pronto ella volvió a echarse para atrás e hizo que el frágil y escabroso suelo se rompiera en mil pedazos a sus pies, haciendo que cayera al vacío y sólo pude ser testigo de cómo mi amada era tragada por el oscuro fondo del abismo y por más que corría, por más que volara, no pude ser capaz de darle alcance.

¡¡Oh Dios Mio!!! Ella era arrebatada de mí, y ni mis largos brazos ni mis piernas podían darle alcance, sólo podía rogar al cielo que todo fuese una pesadilla, que esto no estuviese realmente pasando y juraba ahí mismo que sin chistar le diría a ella todo lo que tenía guardado dentro de mi corazón, que por favor amaneciera ya, que la oscura noche que nos rodeaba se desvaneciera y con ello se llevase esa cruel y horrible pesadilla.

En eso un rayo cálido de sol, me caía sobre el rostro, e hizo que me despertara todo sudado y jadeante por el mal sueño que tuve…. Si, benditos los cielos que todo había sido una pesadilla.
Aliviado me daba cuenta que estaba en mi cuarto, y que todo había sido producto de un maldito sueño y que el bendito amanecer disipaba todo ese horrible momento.

Esto me hizo recapacitar y con el alma llena de energía y esperanza, me duché, me vestí y me alisté para ir al encuentro de Kyoko.

Jamás en mi vida había sentido tan clara la luz del día, y así como esa claridad, así de transparente tenía todas mis ideas y mis sentimientos.

Llegué muy temprano para encontrarme con Kyoko a la entrada del restaurante y sentí como un deja vú, pero no le di importancia a esa sensación, ya que en ese momento salía mi bien amada del restaurante y corría hacia mi encuentro, con una hermosa y sorprendente sonrisa adornando su cara, y al llegar a mi encuentro me decía con una voz más clara que el agua –Ren-san, ¿Qué haces aquí tan temprano?-

Y suspirando para recoger su fresco aroma de recién bañada, me acercaba a ella y al momento de abrazarla le decía al oído –Kyoko…. TE AMO, SIN TI, NO PUEDO VIVIR-

Ella me miró con esos bellos y grandes ojos, y sin darle oportunidad a contestar a mi confesión, planté mis labios en los de ella, marcándola así, como algo muy mio. Ese beso fue el más tierno y más hermoso que le había dado a alguien, y sólo sentí como ella al principio no reaccionaba, pero eso fue sólo momentáneo, ya que posteriormente pude sentir como ella correspondía a mi muestra de amor.

El tiempo en ese momento se detuvo. Sólo existíamos ella y yo en el universo. Después de eso la continúe apresando entre mis brazos y ella poniendo su cara sobre mi pecho, me decía –Ren-san, yo… YO TAMBIÉN TE AMO, pero… Yo… no sé cómo amar….-

Veía como sus lindos ojos estaban llenos de amor y confusión. La tomé de su barbilla y le confesaba a mi amada –Yo tampoco sé amar así, pero dejemos que el tiempo y la vida nos enseñen a cómo amar. Ahh, pero eso sí, tú eres mía y yo soy todo tuyo, y eso nada ni nadie podrá cambiar ni romper jamás, y que no te quepa duda de que te amo con todo mi ser, mi bella princesa rosa, ya que yo… Soy tu Príncipe de las hadas-

Ella al principio estaba muy dichosa, pero al escuchar la última frase, me preguntaba sorprendida -¿Qué tu eres Korn? ¿Eres ….Mi Príncipe de las hadas?-

Yo un poco apenado le contestaba –Ejem, si… Y lo mejor es que de ahora en adelante siempre habrá un hermoso y nuevo amanecer para los dos, mi dulce Kyoko-

Ella al principio molesta me daba golpecitos refunfuñada en el pecho, pero luego me volvía a abrazar de lo lindo, y aun así intrigada me reclamaba –¡¿No será que tienes más secretos para mí?!-

Yo carraspeando de los nervios, le respondia –Ya habrá tiempo para todo-

Ella con una linda sonrisa me decía –No importa, con que tú me ames y yo te ame, me doy por satisfecha, ja, ja, ja y eso…. ¿Se los vamos a contar al Presidente Lori? ¿Y a Yashiro-san? …. ¿Y a Kanae-chan también? ¿Y a Mari-chan? Y a los Sres. Daruma?-

Riendome a carcajadas de sus comentarios y la cara tan ansiosa que ponía al no saber qué hacer para llevarle la buena nueva a todos los que ella estimaba y quería, le decía alegremente – Ja, ja, ja, como quieras, contémosle a quien tu quieras, que lo sepa el mundo entero, que eso a mí no me importa, y mientras más gente lo sepa mejor, es más, yo personalmente se lo iré a contar al estúpido de Fuwa Sho, para que en su vida se vuelva a acercar a ti-

Tenía los ojos llenos de celos y furia al nombrar a ese bastardo, pero Kyoko, me tomó entre sus pequeñas manos y me decía –Ren-san, como dices ya habrá tiempo para todo, mientras, como dices, disfrutemos de este lindo amanecer juntos, ¿Si?-

Yo contentísimo de ver las muestras de afecto de Kyoko asentía feliz, y nos subimos al vehículo y para no perder la costumbre, Kyoko me ordenaba que lo primero era ir a desayunar, para tener energías de un nuevo día, o más bien, del nuevo futuro que nos esperaba a una pareja de tontos enamorados como nosotros.

Bendito sea el nuevo amanecer.
FIN.


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