viernes, 27 de mayo de 2016

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido

Autora: Taiga-Ryu
Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido

-¡Ya estoy harto!- Gritaba desesperadamente,
mientras asentaba de mala gana mis piernas 
sobre la mesita de centro que se encontraba en mi 
camerino.
-¡¿Qué no puedes ver que empiecen pronto la 
sesión fotográfica, Shoko?!,- le gritaba a mi
 paciente mánager mientras me traía un refresco
 para apagar mi sed.
Ella suspiraba y me contestaba con un tono súper
 calmado –Mira Sho, todo se lleva su tiempo y
 hacen todo lo posible por terminar de atender lo
 que continuaba en su agenda, y yo te lo advertí,
 mientras perdías tiempo en bañarte y comer tu
 pudín, ellos no iban a continuar esperando por ti,
 y eso que llegamos con dos horas de atraso, y 
pues siendo la agencia más profesional en el
 campo fotográfico pues están muy solicitados-
-¡Eso a mí no me importa! ¡!Yo soy una estrella y
 ellos son una piojosa agencia de segunda sino
 pueden resolver esa clase de estupideces!!
- Gritaba a los cuatro vientos sin importarme un 
comino si me escuchaban.
Me levanté del sillón y arrimaba de una patada la
mesita haciendo que se cayera 
todo lo que estaba en ella.
Shoko ya impaciente se acercaba molesta y me
 decía en un tono serio y duro -¡¡Ya deja de
 comportarte como un niño, Sho!!, mira la
 televisión mientras averiguo que puedo hacer
, ¿quieres? Y te lo suplico, no salgas del camerino
 y no hagas algo de lo que te puedas arrepentir o
 hacer mala publicidad para ti, ¿me entiendes
 “cariño”?- Me dio algo de miedo ver la amenaza
 disfrazada bajo una “amable sonrisa” que me
 lanzaba ella, y no me quedó más remedio que 
hacerle caso y de mala gana 
me volví a sentar en el sillón.
Agarraba el control remoto que ella me acercó
, mientras terminaba ella de levantar mi tiradero y 
encaminarse a averiguar a qué hora me iba a tocar
la sesión fotográfica.
En cuanto salió de ahí me puse a revisar de mala
 gana los canales de la tele, cuando de pronto
 sintonicé un canal donde salía un especial que
 transmitían en vivo de la nueva telenovela
 protagonizada por nada más y nada menos que mi
 acérrimo rival Tsuruga Ren… El imbécil irradiaba
una sensualidad con la ropa que tenía puesta que
me hizo morder de coraje las comisuras de mis
labios, mientras le lanzaba mil y un maldiciones a
ese estúpido larguirucho.
Iba a pasar el canal para no seguir oyendo la sarta
 de cursilerías que la entrevistadora soltaba sin ton
 ni son elogiando a ese imbécil, cuando escuché
 que nombraran a Kyoko entre los protagonistas
 principales de dicha producción. Me quedé
 asombrado e instintivamente me puse a subirle el
 volumen a más no poder para escuchar mejor la
 noticia y con la sorpresa de que al lado de ese
 maldito estaba ella.
La mujer que era mi otra rival… ¡Mi exclusiva y
 acérrima rival estaba al lado de este bastardo!.
... No podía salir de mi asombro, lucía tan
 radiante, tan alegre, tan viva…. ¡TAN 
HERMOSA!... ¡¿Cómo era esto posible?!, si
 cuando la dejé después de haberle dado ese cursi
 ramo de flores, lleno de lentejuelas y mil
 chucherías que ella le encantaban. Después de
 haberle dado ese chocolate, el más caro y fino del
 mundo y también de haberla marcado con ese
 beso tan sensual, que de seguro en su vida pasada
 conmigo, era la más buscada recompensa que
 hubiera recibido de mí, y ahora… ¡AHORA!
 Estaba sin pizca de sentirse ni deprimida, ni
 enfadada, ni reprimida por lo que le hice… De
 nuevo pensé ¡¿Qué fue lo que pasó después que
 me fui de ahí?!
No podía quedarme con la duda y sin más
 miramientos, apagué de mala gana la televisión, y
 me iba directo a buscarla para que saliera de
 dudas de una maldita vez de todo esto, pero para
 colmo de males, al abrir la puerta, la inoportuna
 de Mimori, se presentaba de manera imprevista
 en mi camerino, con un sendo paquete de obento
 que en ese momento me llevaba 
para almorzar, creo yo conmigo.
¡Sho, cariño, aquí vengo a traerte tu merienda!
- Me decía con un tono que se me hizo muy
 empalagoso y cursi. Desesperado retrocedí
 mientras la miraba de mala gana y le contestaba –
Tsk, ¡¿A qué vienes Mimori?!-
Ella muy melosamente dejaba en la mesita el

 enorme paquete de obento y se tiraba entre mis

brazos mientras me decía¿Pues no te
 
lo estoy diciendo? ¡Vine a comer contigo cariño!-
Exasperado la apartaba de mí, y le contestaba –Mira ahora no tengo tiempo, tengo algo qué hacer-

Ella consternada y triste por mi rechazo me
 preguntaba –¿A dónde vas?-
Sin mirarla únicamente le decía –Dile a Shoko que no tardo-
Corría ya desesperado para que ella no siguiera interrogándome cuando atrás de mí iba corriendo y me gritaba en el pasillo –¡Cariño, cariño no te vayas!-

Aceleré el paso y me encontré en el pasillo con
 Shoko, quien venía también desesperada, y al
 toparme con ella, me gritaba 
–Sho, no me digas… ¡¿La viste en la tele?!-
De inmediato ella supo que era así, y por ello me
 largaba para encontrarme con Kyoko y mientras
 le contestaba también –Si, ¡así que no intentes
 detenerme!-
Ella corría atrás de mí y desesperadamente me
 decía –¡No ganas nada con ir a verla, Sho! ¡Y no
 es de profesionales dejar el trabajo tirado, Sho!
 ¡Te lo ruego, no vayas a verla!-
-¡Al diablo el trabajo!- Eso fue lo último que le
 dije mientras me subía en mi deportivo, y tan sólo
 pude observar en el retrovisor las siluetas de ella
 y de Mimori, mientras corrían desesperadas atrás
 de mí, pero eso no me importó, sólo tenía en la
 mente las estúpidas caras sonrientes de Kyoko y
 del bastardo de Ren y eso me carcomía por dentro
 de una manera sorprendente.
Mientras continuaba manejando como un poseído
, repasaba una y otra vez las escenas vistas en esa
 maldita entrevista y más y más hacían que la rabia
 se adueñaran de mí.
El camino se me hizo eterno, pero ya al dilucidar
 el estudio donde se dio la entrevista, más hizo que
 se me acelerara el corazón 
por encontrarme con ella.
En cuanto llegué al estacionamiento y me bajé del
 coche, no faltó quien no me reconociera y todas 
esas estúpidas fanáticas estaban atrasándome de
 una manera imprevista.
Como pude me zafé de ellas y corría hacia donde
 estaba el estudio de televisión, pero en lo que
 corría hacia allí, mi mente repasaba lo que iba a
 hacer ahí, y eso hizo que me parara en seco,
 mientras me preguntaba ¿Qué rayos le iba yo a
 decir? ¿Con qué pretexto me iba a aparecer ante
 ella? ¡¿Cómo diablos le iba yo a decir que me
 comía de rabia y de celos verla tan dichosa junto
 a ese bastardo larguilucho?! … ¡NO, ESO ERA
 POR DEMÁS IMPOSIBLE QUE LO HICIERA!
No podía permitir mostrarme débil y celoso ante
 ella y decidí, antes de que me arrepintiera de
 hacer algo tan estúpido e infantil como eso, lo
 mejor era darme la media vuelta y no aparecer
 delante de ellos. MOSTRARME 
DÉBIL DELANTE 
DE ELLOS, ESO… ¡¡JAMÁS!!
De pronto escuché en el pasillo voces y una de
 ellas era la inconfundible voz de Kyoko. Nunca
 podré olvidar esa voz, sobre todo cuando
 convives con alguien como ella por tanto tiempo
, y quien sólo se la pasa llorando como una
 magdalena, porque nadie le hace caso, eso es algo
 imposible de olvidar.
Me veía acorralado, pero de pronto descubrí una
 puerta abierta y me escondí ahí, pero tal parecía
 que la mala suerte me acompañaba, porque ese
 camerino era nada más ni nada menos que la del
 bastardo larguilucho de Tsuruga Ren
…. ¡Maldición!, y era porque una de las bolsas
 que contenían el vestuario tenía el nombre ese
 estúpido.
¡¿Qué hacer?!, pues como pude me escondí en el
 closet donde guardaban la ropa y me hice un
 ovillo para que no me encontraran. ¡Menuda
 suerte la mía!
Guardé silencio mientras escuchaba como Kyoko
 se despedía del bastardo larguilucho y éste estaba
 con ella en la entrada del camerino, muy íntimo y
 cercano a ella de una manera muy pero muy
 sospechosa. Pude ver por la rendija de la
 puertecilla del closet, cómo ese bastardo no
 soltaba los hombros de la llorona, mientras ella
 tenía una mirada de admiración que me hizo
 rabiar a montones, pero no pude más que
 morderme los labios para no salir de donde me
escondía. ¡Sino qué ridículo más grande para mí
 que ser descubierto de esa manera tan absurda!
Cuando dejaron de despedirse pude seguir
 observando como ese imbécil cerraba la puerta
 tras de sí, y sólo se quedaban en el camerino el
 bastardo y su mánager Yashiro. Y platicaban de
 cosas que no podía captar del todo bien.
Mi cuerpo ya se sentía acalambrado de estar en esa posición tan incómoda, cuando de pronto escuché que ese imbécil nombraba a Kyoko, y haciendo un enorme esfuerzo me quedaba quieto para escuchar con mayor detalle lo que ellos platicaban en el camerino.
-Yashiro, entiende que eso es imposible, yo no puedo estar en esa posición de confesarle nada a Kyoko- Ren le comentaba eso a Yashiro y éste le decía a Ren -Mira Ren, sino lo haces ahora, después será demasiado tarde para ti, así que sé valiente y díselo de una buena vez-

¡¿Qué era eso?! Sobresaltado, pensaba que era lo que estaba diciéndole su mánager al bastardo ese. Me volví a quedar quieto para seguir escuchando mejor, pero sentía como mi cuerpo no dejaba de temblar ante la rabia de ese absurdo comentario.
-Mira Yashiro, ella es una niña todavía comparada conmigo, y ya te lo he dicho mil y un veces, sería algo como un lolicón si abordara de esa manera a Kyoko, y ahora como estamos, es la mejor situación en la cual podemos estar. No quiero que ella se vuelva a encerrar en su caparazón, que por culpa de ese maldito que la rechazó anteriormente, ella creó para autoprotegerse, ¿Qué no lo ves así? Prefiero ser por ahora, su amigo fiel y alguien en quien pueda confiar… ¡POR AHORA! Ya el tiempo me dará una oportunidad, ya verás…-

No buscaba cómo interpretar todo eso que dijo ese
 bastardo, pero la única idea que tenía era que él
 tenía en la mira a la que era mi rival.. ¡MI UNICA
 RIVAL!, y ¿que ese bastardo me la quería quitar?
 ¡Eso estaba por verse!
De momento seguía quieto en mi escondite para
 continuar escuchando esas estupideces cuando
 Yashiro le respondía a ese malnacido de Ren
 -Tienes razón, y mira que ahí reconozco
 verdaderamente tu madurez Ren, lo mejor es 
darle tiempo al tiempo, pero también el tiempo
 Ren, está en tu contra. ¿No ya te lo había dicho yo
 antes?, las mujeres maduran más pronto que los
 hombres, y ella, por el momento, está en un
 capullo que muy pronto florecerá para convertirse
 en una exótica y maravillosa flor, y si no te apuras
 a adueñarte de ella, se verá rodeada
 tempranamente de muchos moscones a su
 alrededor, así que lo mejor es que tú de adueñes
 de ella primero, ¿No crees?-
El bastardo larguilucho se apoyó en el tocador de
 su camerino, manteniendo una pose genial y 
triunfadora, mientras le decía confiadamente a su
 mánager –Je, ya habrá tiempo para todo, Yashiro
, y si estoy seguro de que todo está a mi favor, no
 quiero forzar la suerte que he tenido con ella, y
… Si se llegase a presentar algún moscón a
 molestarla, estoy absolutamente seguro que podré
 deshacerme muy fácilmente de ellos, eso no es mi
 preocupación, de lo que verdaderamente me
 preocupo es de uno que si puede llegar a
 influenciarla fácilmente… De ese sí tengo una
 única y peculiar preocupación… Y no hace falta
 decir quién es, ¿Verdad?-
Yashiro al igual que Ren, se miraban
 empáticamente mientras el bastardo 
finalizaba esa frase.
El mánager se acomodaba sus lentes y le
respondía a estúpido de Ren –Si, ya sé de quien
 hablas-
En eso Ren, le continuaba diciendo a su mánager 
–Bueno, también está la inseguridad en la que
 continúa Kyoko, pero por ello estoy yo, para
 encaminarla a descubrirse a sí misma, y en lo que
 realmente debe enfocarse, para continuar el
 sendero que la llevará a su verdadero ser, y eso es
lo que más me importa por el momento- Mientras
 Ren decía eso tenía una mirada que denotaba que
 deslumbraba un futuro junto con Kyoko, y eso a
 mí no me gustó para nada.
Su mirada que a la vez se veía infantil e inocente,
 contenía la brillantez de una persona con un
a confianza absoluta en lo que se proponía
. ¡Maldito sea por parecer 
ante mi tan genial y tan seguro de sí!
De pronto, continuaron hablando de otra sarta de
 tonteras y terminaron por recoger todo lo de su
 camerino y se salieron para ir creo yo, a algún
 otro compromiso. Cuando cerraron la puerta tras
 de sí, me mantuve un tiempo más, para
 asegurarme de que no regresaran y en cuanto
transcurrió ese tiempo, me salí todo acalambrado
 del closet y me puse a estirar mis piernas y ya
 recuperado, abrí sigilosamente la puerta y
 mirando de un lado a otro, salí corriendo de ahí en
 busca de Kyoko, cuando de pronto, la suerte me
 sonreía y la vi a lo 
lejos del pasillo y corría hacia su encuentro.
Ya estaba por alcanzarla cuando de pronto se
 encontraba con una compañera de su Sección
 Lme, creo yo era Kanae-san, porque ya la había
 conocido en ocasiones anteriores.
Me volví a ocultar por una segunda maldita vez, y
 ella se sentó con Kyoko en una salita de estar que
 se encontraba ahí cuando escuchaba que estaban
 hablando de cosas triviales. No sé por qué, quería
 escuchar su conversación y como pude agucé el 
oído para escucharlas hablar.
-Bueno, Kyoko y ahora, ¿Por qué la emoción?- Le
 preguntaba Kanae-san a Kyoko
Ella emocionada le contaba a su compañera 
–Mouko-san, ahora protagonizaré una nueva
 telenovela con Ren y eso ¡me emociona
 muchísimo!, tú sabes cuánto respeto a Ren-san y
 esto me hará más profesional, porque tenerlo
 como maestro y 
compañero de trabajo, ¡es algo súper sensacional!-
Kanae-san, suspiraba como algo molesta por eso y
 le daba palmaditas a Kyoko en la cabeza
 elogiándola y le decía –Ya, ya, que bueno, que
bueno…-
-Y… de lo otro que me dijiste el otro día
… ¿Sigues en lo mismo?- Le preguntó de sopetón
 Kanae-san a Kyoko y ésta al principio
 sorprendida, y posteriormente cabizbaja y
sonrosada, sólo podía asentir sin sostener la
 mirada a su compañera.
Intrigadísimo de esa pregunta, no buscaba cómo
 reaccionar… ¿A qué se refería Kanae-San? ¿Qué
 era eso de lo que platicaban? ¡Malditas las
 mujeres y sus misterios! 
Pero de pronto pude salir de dudas.
-Si Mouko-san, sigo pensando lo mismo… No
puedo ni debo decirle nada, pero… Ya habrá
 tiempo para todo, ¿No lo crees así? Lo mejor que
 puedo hacer ahora, es pensar en el presente y en
 el ahora ¿no crees?- Le contestaba Kyoko a
Kanae-san, esbozándole una mirada llena de
 optimismo y madurez que me sorprendió
 muchísimo y a la vez sentí cómo algo apretujaba 
mi pecho sin comprender realmente que era eso
 que sentía.
Kanae –san al igual que yo, tenía una cara de
 asombro ante la contestación de Kyoko, y ella
 tomándola de la mano, en plan de empatía, le
 contestaba –Muy bien dicho Kyoko, y mira que 
con ello me has demostrado algo de madurez
. Bueno, pues vayámonos a la oficina, para ver qué
 más trabajos nos tendrá Sawara-san-
Ella asentía con la cabeza y como si fuera un
 perrito faldero, seguía a su compañera de trabajo
 y yo, salía de mi escondite y me quedaba
 viéndolas a lo lejos, ya que viendo no poder
 encontrarme a solas con ella, había desistido, por
 segunda vez, enfrentarla.
Esperaba darles espacio para que no me vieran
, cuando en eso escuché como Kyoko gritaba
 sobresaltada y se iba corriendo hacia donde
 estaba, y yo, de nueva cuenta, iba corriendo a
 buscar un lugar donde esconderme para no
 encontrarme con ella. Tal parecía que ese día me
 dedicaba a jugar a las escondidas por culpa de esa
 estúpida llorona.
De nuevo, recurrí a esconderme en otro camerino
 vacío y esta vez, sólo pude quedarme atrás de la
 puerta, porque para colmo de mi mala fortuna, ese
 camerino era el que ella había ocupado con
 anterioridad.
Cuando ella abrió la puerta, me escondí detrás de
 la misma mientras escuchaba que decía para sí 
–Mi celular, mi celular, ¿en dónde está mi
 celular?.. Ah, ¡Aquí está!.. Tengo 2 llamadas
 perdidas y un mensaje… 
de… ¿Eh?... Ren-san… Ah…! Ren-san…!-
Podía escuchar como lanzaba un suspiro largo y
 emocionado al mencionar el nombre de ese
bastardo. También escuchaba como tecleaba algo
 en su celular, suponiendo que 
le contestaba algo a él.
-Espero verte pronto, han sido de mucha ayuda tus
consejos y … muchas gracias por todo…Fin
- Decía ella, mientras terminaba de teclear. No
 pudiendo contenerme más, salí de mi escondite y
 cerraba la puerta, impidiendo que saliera de ahí.
No sabía quién estaba más sorprendido, si ella al
verme ahí o yo, al hacer 
algo tan intrépido como eso.
Ella, con sus ojos tan abiertos como platos, decía
 mi nombre –Shotaro… ¿Q-qué haces aquí?-
Agitado por la emoción de mi imprudente acto
, como pude, recuperaba mi temple y para no
 parecer un acosador ante ella, me colocaba en una
 pose, según yo, genial y le decía –Yoh (saludo)
, ¿como estás llorona estúpida?, Em… Es que
… vine a ver sí seguías llorando por los rincones
 después de cómo te 
dejé el otro día, Ah, ja, ja, ja.. ¿Te acuerdas?-
Ella tenía una cara de desagrado y coraje mientras
 me contestaba –¡¿Ah?! ¡¿De qué rayos hablas?!
 Pero.. más que nada ¡¿Acaso ahora te las das de
 acosador?!-
Molesto por eso, me acerqué a ella, y tomándola
 con coraje de los hombros le gritaba -¡¿Cómo que
 acosador?! ¡¿Acaso insinúas 
que estoy perdido por ti?! ¡¡Ni 
que estuvieras tan buena!!-
Ella como pudo se zafó de mí y corría hacia la
 puerta para abrirla, mientras me contestaba fúrica
 –¡Pues eso parece con tu actitud! Asi que si no
 tienes nada qué decirme, déjame en paz, por
favor!-
Corrí hacia ella de nueva cuenta y le gritaba –¡!No
 puedes haber olvidado eso, mujer llorona!!, ¡Tú
 no puedes, no debes olvidarme!, ¡¿lo oíste?!, ¡¡Te
prohíbo que dejes de pensar en mí!!-
Ella asustada de mi reacción me gritaba -¡¿De qué
 hablas, Sho?! ¡Suéltame, me haces daño!-
Tenía los ojos llorosos y asustados, mientras la
 seguía teniendo aferrada a mí, y al ver su
 aterrorizada expresión, esto me hizo reaccionar y
 la solté intempestivamente, aún recapitulando mi
 intempestiva reacción hacia ella.
Retrocedí haciendo algo de distancia entre
nosotros, para evitar perderme de nuevo, y ella
 mientras tanto sobaba sus hombros debido al
 dolor que le causé al aferrarla tan duramente.
Cuando pude de nuevo volver en mí
, enérgicamente la apuntaba con el dedo en señal
 de reto y le decía fuertemente -¡TU- TU ERES
 MI ÚNICA RIVAL! ¡QU-QUE ESO NUN-
NUNCA SE TE OLVIDE!-
Ella se quedaba sorprendida ante mi reto y 
posteriormente empezaba a reírse de mi infantil 
reacción y eso me dio una rabia monumental
. Pude sentir que mi cara se ponía roja de la pena,
 pero para no demostrarlo le 
volvía a gritar 
-¡¿D-DE QUÉ TE RIES LLORONA?!-
Kyoko como pudo, recuperaba su aliento después
 de las risas enérgicas que tenía ante ese
 comentario y me contestaba –Ja, ja, ja, perdón
, perdón, pero es que, ahora me doy cuenta de
 algo, ja, ja, ja-
Intrigado le preguntaba -¿De qué?-
Ella suspirando para recuperarse, me respondía 
–Es que, jajaja, lo siento… Que cómo era posible
 de que me haya podido enamorar tan ciegamente
 de alguien tan 
infantil como tu, jajaja …perdón… jajaja-
Molesto le decía -¡¿Ehhh?! ¡¿Infantil YOO?!-
Me quedé boquiabierto cuando ella me miró con
 unos ojos llenos de una increíble madurez, que
hizo que tragara saliva por la sorpresa de su
 reacción y me decía –Mira, Sho, antes… ANTES
, yo hubiera dado mi vida, todo mi ser por ti, pero
 ahora… Ya no…. Aquella niña que lloraba por tu
 atención, porque tuvieras un poquito de lástima
 por mí… Esa níña, la guardo muy dentro de mi
 corazón, pero ahora… Ahora yo soy Mogami
 Kyoko, tu rival. Si, como bien dices, tu rival, pero
 también soy, la chica, la actriz, LA MUJER
 MOGAMI KYOKO… Y esto si, fue en parte
, gracias a ti… Ya que gracias a tu despecho, a tu
 aprovechamiento, a tu egoísmo… a tu desprecio
 hacia mi corazón, me hicieron lo que soy, en lo
 que pienso ser y lograré. Y no estoy sola, ya que
 como te dije, gracias a ti, conocí a la persona más
 maravillosa del mundo, con quien he podido ser
 quien soy ahora, y la que seré hoy y siempre:
 MOGAMI KYOKO, LA MUJER. Así que no te
 preocupes, que tú siempre serás mi rival, pero
.. SÓLO ESO… MI RIVAL Y NADA MÁS
… Pero en cambió con él, quiero ser algo más
 … UNA MUJER, Y MÁS QUE NADA SU MUJER-
No buscaba qué decir, las palabras no acudían a mi
 boca, me había desarmado con esas simples
 palabras.
Mientras me quedaba ahí parado en seco, ella
 encaminando elegantemente sus pies para la
 puerta, me viraba a ver con el aire de madurez
 mostrada ahí, y me decía de nuevo con una
 amable sonrisa –Sho… por todo, lo bueno… lo
 malo… por todo, muchas gracias y hasta nunca-
Caí de rodillas, no podía creerlo. Ella ya no era
 aquella niña que había siempre corrido atrás de
 mí, y la cual siempre dejaba detrás para continuar
 mi camino, ya que tenía la plena confianza, la
 plena seguridad de que ella siempre me iba a
 alcanzar, pero con eso, podía vislumbrar que ella
 estaba a miles de años luz delante de mí, y lo más
 increíble era que yo, en ningún momento de mi
 vida me había dado cuenta de ello, y recordé las
 palabras de Yashiro –“ las mujeres maduran más
 pronto que los hombres, y ella, por el momento,
 está en un capullo que muy pronto florecerá 
para
 convertirse en una exótica y maravillosa flor”-
 Esto hizo que un escalofrío recorriera mi espalda
 e hizo que me dieran 
ganas de correr para alcanzarla y así lo hice.
Teniendo esa imperiosa urgencia, corrí y corrí por
los pasillos del estudio y lo que vi me paró en
 seco. Kyoko corriendo para alcanzar a Ren
escoltados por Kanae-san y Yashiro, quienes
 sonreían complacidos y discretos ante esos
 inocentes enamorados. Ella parada a su lado
 admirándolo y él con una mirada que denotaban
 el más profundo amor. Todo a su alrededor
 brillaba tan cegadoramente que lo demás
 desaparecía en sus entornos, y yo, ahí parado sin
 poder penetrar a la brillantez de ese deslumbrante
 momento, 
y ahí… Ahí me di cuenta de la certeza de la frase 
que dice “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve
 perdido”.
No me quedó más remedio que darme la media
 vuelta, perdido, derrotado ante la que antes
 consideraba la mujer más llorona del mundo, y la
 cual sin darme cuenta, se había vuelto en la mujer
más hermosa y maravillosa del mundo y para
quien yo era 
solamente un triste y simple rival… 
Nada más….. FIN.


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